Vol 14, No 2 (2009)

Ciencia e Investigación Médico Estudiantil Latinoamericana (CIMEL)

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CIMEL. 2009; 14(2): 87-92.

Prevalencia y factores asociados al uso de drogas, fármacos y otras sustancias por estudiantes de medicina para aumentar el rendimiento académico.

Francisco Asencio P 1,2, Felipe Cardemil M 1,2, Pablo Betancour M 1,2 , Felipe Celedón P 1,2 , Dr. Felipe Martínez L 3

1 Estudiante de la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso. Valparaíso-Chile.
2 Sociedad Científica de Estudiantes de Medicina de la Universidad de Valparaiso (SOCEM-UV)
3Cátedra Medicina Basada en Evidencias, Escuela de Medicina, Universidad de Valparaíso. Valparaíso-Chile.

 

RESUMEN


Objetivo: Analizar el uso de drogas, fármacos, y otras sustancias para aumentar rendimiento académico en estudiantes de medicina. Diseño: Estudio de corte transversal. Lugar: Universidad de Valparaíso, Chile. Participantes: 120 estudiantes de medicina. Intervención: Mediante la metodología de cuestionario estructurado anónimo se evaluó consumo de drogas, fármacos y otras sustancias estimulantes y tranquilizantes. Principales medidas de resultados: Prueba de Chi cuadrado y estimación mediante OR (IC95%). Resultados: Respecto al uso de sustancias, un 92,5% de todos los encuestados consumía al menos una sustancia para aumentar el rendimiento académico, y un 14,2% del total utilizaba sustancias ilícitas para estos fines. El consumo de estas últimas aumentaba gradualmente a medida que se aumenta de curso, llegando a 47,6% en el último año (p=0,007). En términos generales, la sustancia usada con mayor frecuencia fue el café (80%). De los fármacos, el más usado fue modafinilo (29,2%), seguido por cafeína (6,7%), efedrina (3,3%) y anfetaminas (1,7%). Existió diferencia significativa al analizar consumo con religión (86,9% de católicos, 100% de agnósticos/ateos, 100% de protestantes) (p=0,013). El vivir solo mostró un OR de 4.25 (IC95% 1,32-13,64) para el consumo. En cambio, el residir con familiares fue un factor protector, con un OR de 0,31 (IC95% 0,11-0,84). No se encontró asociación con otras variables. Conclusiones: Los datos obtenidos muestran que existe consumo de sustancias para aumentar el rendimiento académico entre estudiantes de medicina, y que este sigue un patrón definido, aumentando a medida que se avanza de curso, tendiendo cada vez más al consumo de sustancias ilícitas.

Palabras claves: estudiantes, medicina, estimulantes, desempeño académico.

ABSTRACT


Objective: To analyze the use of drugs, medicaments, and other substances to increase the academic performance, in students of medicine. Design: Transverse cut study. Setting: University of Valparaíso, Chile. Subjects: 120 students of medicine. Interventions: By the methodology of structured and anonymous questionnaire we evaluated consumption of drugs, medicaments, and other stimulant and tranquilizing substances. Main outcome measures: Chi square test and estimation by OR (IC95%). Results: With regard to the use of substances, 92.5% of all the polled ones consumes at least one substance to increase the academic performance, and 14.2% of the whole uses illicit substances for these purposes. The consumption of the above mentioned increases gradually as the students increases of course, coming to 47.6% in the last year (p=0.007). In general terms, the substance used with major frequency was coffee (80%). Of the medicaments, the most consumed it was modafinilo (29.2%), followed of caffeine (6.7%), efedrin (3.3%) and anfetamine (1.7%). There was a significant difference when analyzing frequency of consumption with religion (86.9% of Catholics, 100% of agnostics/atheistic, and 100% of Protestants) (p=0,013). Living alone showed an OR of 4,25 (IC95% 1,322-13,64) for illicit drug consumption. However, residing with relatives was a protective factor, with an OR of 0.31 (IC95% 0.116-0.847). No association was found in the analysis of other variables. Conclusion: The obtained information shows that consumption of substances to increase the academic performance among the students of medicine exists, and that this consumption follows a tendence, increasing as the student advance of course, tending to the consumption of illicit substances.

Keywords: students, medicine, stimulants, academic performance.

INTRODUCCIÓN


El consumo de drogas y de otras sustancias, como fármacos, es un problema emergente(1). Una población especialmente sensible a su consumo son los estudiantes. En Estados Unidos, el estudio de McCabe, realizado en estudiantes de educación superior, reveló que un 8,3% ha utilizado fármacos estimulantes durante su vida, y un 5,9% los ha utilizado durante el último año. El propósito más común de este uso fue ayudar a la concentración en un 65,2%, ayudar a estudiar en un 59,8%, y en un 47,8% aumentar el estado de alerta(2).
En Sudamérica, el consumo de drogas varía entre los distintos países, ocurriendo principalmente entre los 15 y 34 años de edad(1). La droga ilícita que se consume con mayor frecuencia es la marihuana, con un 4,8% del total de la población, principalmente entre población joven(1). Respecto a la cocaína, la prevalencia de consumo en el primer año es de 1,3%, superior al promedio mundial que es de 0,3%(1).
Respecto a estudiantes universitarios, según cifras del Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes-Chile (CONACE), aproximadamente 1 de cada 6 estudiantes de educación universitaria ha consumido alguna droga durante el último año (16,68%), comparado con un 5,5% en la población general(3,4). Un estudio realizado en Valparaíso el año 2004, mostró que un 92,9% de los estudiantes consume alcohol con frecuencia, y un 24,6% consume alguna droga ilícita(5).
Dentro del grupo de universitarios, los estudiantes de medicina son muy propensos al consumo de fármacos o drogas, ya que están sometidos a altas demandas académicas(6). Existen reportes acerca del uso de variadas sustancias en estudiantes de medicina, estimulantes o tranquilizantes, con diversos fines(7-9), pero ninguna que describa su uso para mejorar rendimiento académico.
El objetivo del presente estudio fue analizar el uso de drogas, fármacos y otras sustancias, tanto estimulantes como tranquilizantes, con el fin de aumentar el rendimiento académico, en estudiantes de medicina. Además, se pretendió describir la frecuencia de consumo por separado de las drogas, fármacos, y sustancias consideradas.

MATERIALES Y MÉTODOS


Se realizó un estudio de corte transversal en las dependencias de la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso, mediante la metodología de cuestionario estructurado anónimo, durante el período comprendido entre el 19 y el 26 de Noviembre del año 2007. El instrumento fue validado internamente por un psiquiatra especialista en psicometría e instrumentos de medición. Se asignaron 20 encuestas por cada curso de primero a quinto año, y 20 encuestas a los internos de sexto y séptimo año, resultando un total de 120 encuestas. La distribución de las encuestas se hizo aleatoriamente. El instrumento fue aplicado por un encuestador independiente, estaba confeccionado en una hoja de papel por ambos lados, y se asignaba un tiempo de 10 minutos para responder. En todos los casos se le indicaba al encuestado que el carácter era anónimo. Se indicaba que respondieran considerando sólo el último período académico, comprendido entre Marzo y Noviembre del año 2007, y que sólo se refirieran al uso de sustancias para aumentar el rendimiento académico. Por “rendimiento académico” se consideró a la situación en la cual la sustancia se usaba para preparar materias o presentaciones, estudiar, o rendir un examen. Se indicaba verbalmente, y escrito en el papel, explícitamente, que el instrumento estaba diseñado para medir uso asociado específicamente con fines académicos, no con fines recreacionales. El criterio de inclusión fue estudiar medicina en la Escuela en la que se realizó el estudio y haber sido seleccionado aleatoriamente; el criterio de exclusión fue historial de haber estado en tratamiento por consumo de drogas en el pasado. Ningún participante rechazó participar del estudio.       
El cuestionario estaba dividido en 2 partes. La primera se refería a antecedentes generales y personales, como edad, género, religión, tipo de establecimiento de egreso de educación secundaria, y medio ambiente de convivencia (solo, familia, amigos, o pareja). La segunda parte contenía una tabla con un listado de sustancias estimulantes o tranquilizantes, que incluía: Drogas ilícitas (cocaína y marihuana), fármacos estimulantes (anfetaminas, efedrina, y modafinilo), y otras sustancias (betabloqueadores, bebidas energéticas, guaraná, café, tabaco, y suplementos vitamínicos). Se consideró como tranquilizantes a la marihuana y betabloqueadores, y como estimulantes al resto. El protocolo fue revisado por el comité de ética de la cátedra a cargo de la investigación. Cada participante dio consentimiento informado.
El tamaño de muestra necesario, considerando una prevalencia estimada de un 8% de consumo3, un margen de error de 4%, y un nivel de confiabilidad del 95%, fue de 119 encuestas. Los datos obtenidos se tabularon mediante el software Excel y se analizaron con SPSS 16.0, empleándose estadística descriptiva, prueba de asociación de Chi cuadrado, y estimación de riesgos con intervalo de confianza mediante la razón de Odds (OR) en los casos necesarios. Se consideró un valor de p igual o menor a 0,05 como significativo.

RESULTADOS


La muestra resultante fue de 120 estudiantes, cuyas características generales se presentan en la Tabla 1.

Respecto al uso de sustancias, un 92,5% de todos los encuestados consume al menos una sustancia para aumentar el rendimiento académico, y un 14,2% del total utiliza sustancias ilícitas para estos fines. La sustancia usada con mayor frecuencia fue el café (80%), seguido los suplementos vitamínicos (30,8%). De los fármacos, el más usado fue el modafinilo (29,2%), y de las sustancias ilícitas, la marihuana fue la más consumida (9,2%) (Figura 1). De acuerdo a la subdivisión por curso, el 100% de los estudiantes de primer año consume sustancias permitidas, pero ninguno consume sustancias ilícitas. En contraste, el 100% de los internos consume sustancias permitidas, y el 47,6% consume sustancias ilícitas para aumentar rendimiento. La diferencia en el uso de sustancias permitidas está dada por grupos de estudiantes que no las usan, pertenecientes a cursos intermedios (Figura 2).

La diferencia en prevalencia de consumo de drogas ilícitas entre los distintos grupos de curso encuestados fue estadísticamente significativa (p=0,007).

Existió una diferencia significativa en el consumo de cualquier sustancia, droga o fármaco, de acuerdo a religión (p=0,013), con un 86,9% de católicos, 100% de agnósticos/ateos, y 100% de protestantes que consumían, sin replicarse esto en la frecuencia por género (p=0,445) (Tabla 2).

No existió diferencia significativa en consumo de drogas ilícitas de acuerdo a género (p=0,986) y a religión (p= 0,071) (Tabla 3). Otro elemento que mostró asociarse con el consumo de sustancias ilícitas fue el medio de convivencia del alumno (p=0,044). El vivir solo mostró un OR de 4.25 (IC95% 1,322-13,64) para el consumo de drogas ilícitas. En cambio, el residir con familiares fue un factor protector, con un OR de 0,31 (IC95% 0,116-0,847).

DiscusiÓn


El presente estudio consideró sustancias estimulantes y tranquilizantes considerando las dos situaciones típicas en las cuales un estudiante consume alguna sustancia con fines académicos: para estimularse para estudiar, y para tranquilizarse para rendir evaluaciones o por el estrés generado por los requerimientos(10).

El uso de sustancias estimulantes permitidas se ha descrito en los últimos años en poblaciones de estudiantes de Estados Unidos(10,11). Sin embargo, no se ha abordado el uso de estimulantes ilícitos ni el uso de sustancias tranquilizantes. Este estudio realiza un aporte en ese sentido.

Es llamativa la marcada asociación entre el medio de convivencia y el consumo de sustancias, y como el vivir en familia se convierte en un factor protector y el vivir solo en un factor de riesgo, siendo ambas asociaciones significativas. Esto tiene relación con algunos reportes previos, en los que se resalta la importancia del ambiente en el consumo(12). Además, se observó una significativa asociación entre religión y consumo de cualquier sustancia, siendo menor su frecuencia en los estudiantes que profesaban la religión católica.
Al desagregar por curso, se apreció que el consumo de sustancias en general se mantuvo constante alrededor del 90% en todos los cursos, y que el uso de sustancias ilícitas comienza en el segundo año de la carrera y va aumentando paulatinamente a medida que se avanza de curso, llegando a casi un 50% en el internado. Esto pudiera tener relación tanto con que la exigencia académica aumenta progresivamente, como también con el hecho que el consumo se va difundiendo y haciendo más constante.

Estos resultados son similares a los obtenidos por el CONACE respecto al uso de sustancias por estudiantes universitarios sin fines específicos, a un estudio local que tampoco consideraba uso específico de sustancias ilícitas para aumentar rendimiento entre estudiantes, y en general a las otras series internacionales(1,2,10). La importancia de esto es la posibilidad que esta situación se replique en otras escuelas de medicina, y que genere un impacto en la educación médica ya que en la medida que aumenta el acceso a fármacos estimulantes probablemente aumente su uso, y por otro lado permite anticipar que el uso de drogas ilícitas va en aumento, especialmente en el grupo de internos que viven solos. Por otro lado, el abuso de muchas de estas sustancias, incluido el café, se asocia a aparición de enfermedades cardiovasculares en el largo plazo(13). Por último, es vital pesquisar y controlar el consumo de fármacos y drogas en estudiantes de medicina, ya que son más propensos a su consumo por requerimientos académicos, porque tienen mayor facilidad para conseguirlos(14), y porque supuestamente están llamados a ser vehículos de fomento de actitudes de vida saludable y un ejemplo en su actuar.
En conclusión, en este estudio se observó una frecuencia de consumo similar a otras reportadas en términos generales, y se caracterizó la frecuencia de diferentes sustancias con el fin de mejorar el rendimiento académico. En particular, se observó relación entre el consumo y el medio de convivencia, religión, y curso de los encuestados, destacando sobretodo que el consumo de sustancias ilícitas aumenta a mayor curso.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. ONUDD-CICAD: ONU Oficina contra las drogas y el delito. Elementos orientadores para las políticas públicas sobre drogas en la subregión: primer estudio comparativo sobre consumo de drogas y factores asociados en población de 15 a 64 años. Junio 2008.
  2. Christian J. Teter, Pharm.D., Sean Esteban McCabe, Ph.D., M.S.W., Kristy LaGrange, Pharm.D 2.- Pharmacotherapy. 2006 October; 26(10): 1501–1510.
  3. CONACE.www.conacedrogas.cl/inicio/comu_edu_reportaje2.php?sec=56. Consultado el 26 de Noviembre del 2007.
  4. CONACE. Consumo de drogas en jóvenes. Sexto estudio nacional de drogas en población general de Chile 2004.
  5. Jensen Daniela, Vargas Jose Ignacio, Barraza Jaime. Consumo de alcohol y drogas en estudiantes universitarios, CCNEM 2006.
  6. Benítez C, Quintero J, Torres R. Prevalencia de riesgo de trastornos psiquiátricos en estudiantes de pregrado de la Escuela de Medicina de la P. Universidad Católica de Chile. Rev Méd Chile 2001; 129: 173-8.
  7. Akvardar Y, Demiral Y, Ergör G, Ergör A, Bilici M, Ozer OA. Substance use in a sample of Turkish medical students. Drug Alcohol Depend 2003; 72: 117-21.
  8. Baus J, Kupek E, Pires M. Prevalence and risk factors associated with drug use among school students, Brazil. Rev Saude Publica 2002; 36: 40-6.
  9. Newbury-Birch D, White M, Kamali F. Factors influencing alcohol and illicit drug use amongst medical students. Drug and Alcohol Dependence 2000; 59: 125-30.
  10. Babcock Q, Byrne T. Student perceptions of methylphenidate abuse at a public liberal arts college . J Am Coll Health. 2000;49:143–5.
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  12. Teter CJ, McCabe SE, Cranford JA, Boyd CJ, Guthrie SK. Prevalence and motivations for the illicit use of prescription stimulants in an undergraduate student sample. J Am Coll Health. 2005;53:253–62.
  13. Cooper ML, Frone MR, Russell M, Mudar P. Drinking to regulate positive and negative emotions: a motivational model of alcohol use. J Pers Soc Psychol. 1995;69:990–1005.
  14. Kenna GA, Lewis DC. Risk factors for alcohol and other drug use by healthcare professionals. Subst Abuse Treat Prev Policy 2008; 29: 3.